
«Prácticamente me salvó»
Durante años, Nahuel De Oro convivió con un dolor constante que afectaba cada movimiento de su vida cotidiana. Sin embargo, las responsabilidades vinculadas al taekwondo, los torneos y la formación de jóvenes deportistas hicieron que postergara una cirugía que los médicos consideraban indispensable.
La situación llegó a un punto límite.
«Yo me tendría que haber operado mucho antes, pero siempre aparecía algo. Primero los exámenes de mis alumnos, después los Juegos Patagónicos, después el Nacional. Lo fui estirando hasta que ya no pude más», recordó.
La intervención requería una importante suma de dinero y los tiempos corrían en su contra. Fue entonces cuando decidió pedir ayuda públicamente.
«Me costó muchísimo salir a pedir colaboración. Estoy acostumbrado a ayudar, no a que me ayuden. Pero llegó un momento en que no tenía otra alternativa», contó.
La respuesta fue inmediata.
Vecinos, deportistas, dirigentes y personas de distintos puntos del país realizaron aportes para que pudiera reunir los fondos necesarios.
«Tengo que agradecer a toda la comunidad de Tierra del Fuego. Hubo gente que no me conocía personalmente y me ayudó igual. Nunca voy a olvidarme de eso».
La operación finalmente se realizó con éxito.
«Prácticamente me salvó. Si seguía esperando iba a terminar en silla de ruedas. Cuando me operaron, el médico me explicó que el hueso ya estaba muy deteriorado y que prácticamente me mantenía parado por la musculatura», relató.
«Hoy estoy como si nunca me hubieran operado»
La recuperación fue larga y exigente, pero el resultado superó todas las expectativas.
«Hoy estoy como si nunca me hubieran operado. Puedo caminar, entrenar, llevar a mis hijos, hacer una vida normal. Para mí eso es enorme».
Incluso volvió a practicar actividad física y a involucrarse plenamente en la disciplina que lo acompañó durante gran parte de su vida.
«Mis compañeros me dicen que ya no soy el mismo que llegaba con el bastón y no podía ni sentarme. El cambio fue impresionante».
La manera de agradecer: clases gratuitas para toda la comunidad
Tras superar uno de los momentos más difíciles de su vida, De Oro tomó una decisión que venía madurando desde hacía tiempo.
A partir de junio comenzó un nuevo proyecto con clases gratuitas de taekwondo destinadas a niños, jóvenes y adultos en el Jardín N.º 21 de Río Grande. Las clases para niños de 5 a 10 años se dictan los lunes, miércoles y viernes de 17:30 a 18:30, mientras que los adolescentes y adultos entrenan los martes y jueves de 19:30 a 22:00.
«Mi forma de devolver todo el apoyo que recibí es esta. Abrir un espacio gratuito para que cualquier persona pueda acercarse al deporte».
Las actividades estarán divididas por edades y no requieren experiencia previa.
Según explicó, el objetivo va mucho más allá de la competencia.
«No todos tienen que ser atletas de alto rendimiento. Lo importante es que aprendan a moverse, que ganen confianza, que hagan actividad física y que tengan herramientas para la vida».
La preocupación por los chicos y la actividad física
Durante la entrevista, De Oro también expresó su preocupación por la pérdida de habilidades motrices básicas en niños y adolescentes.
«Hoy vemos chicos de ocho o diez años que tienen dificultades para hacer movimientos simples. Hay muchos problemas de coordinación y eso tiene que ver con el exceso de pantallas y el sedentarismo».
Por eso considera que las artes marciales pueden cumplir un rol clave en la formación de las nuevas generaciones.
«Queremos que los chicos aprendan a correr, saltar, coordinar movimientos y también valores como el respeto, la disciplina y el compañerismo».
«Quiero seguir aportando al deporte fueguino»
A pesar de los problemas de salud que atravesó y de las exigencias que implica conducir una institución deportiva, De Oro asegura que todavía tiene proyectos pendientes.
Entre ellos aparecen la incorporación de equipamiento moderno para la práctica del taekwondo y la posibilidad de volver a organizar un Campeonato Nacional en Tierra del Fuego.
«Siempre trabajamos para generar oportunidades para los chicos. Ese sigue siendo el objetivo principal».
Y concluye con una frase que resume el espíritu de esta nueva etapa:
«La comunidad estuvo cuando más la necesité. Hoy me toca a mí devolver un poco de todo lo que recibí».



